Sor Teresita del Niño Jesús
Pérez de Iriarte, O.P.


 

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A Madre Teresita del Niño Jesús
Pérez de Iriarte, O.P.
una Dominica de nuestro tiempo.


Caminando en la verdad, por el amor,
crezcamos en todos los sentidos,
para ser como Él,
que es la cabeza de Cristo.


         Sor Teresita del Niño Jesús Pérez de Iriarte, monja dominica de vida contemplativa, alma de apostol, talento misionero, realizada en generosa victimación. Nacida en Eslava (Navarra), el 2 de mayo de 1904. El 4 de enero de 1925 ingresó en el Monasterío de Ntra. Sra. del Rosario, de Madres Dominicas de Daroca (Zaragoza). El 2 de julio de 1926, pronuncia su profesión temporal y el 2 de julio de 1929 emite su profesión solemne en la Orden de Predicadores. El 26 de enero de 1953 se traslada al Monasterío "Madre de Dios" de Olmedo (Valladolid) dónde será Priora de las dominicas hasta su muerte. El 14 de octubre de 1954 muere santamente de cáncer en el Monasterío de Olmedo. El 18 de abril de 1989 fue la apertura del proceso de beatificación en Zaragoza.

papeles del alma (poesias)

Algunas de sus poesias encontradas en el Monasterío de Ntra.
Señora del Rosario Daroca (Zaragoza),
despues de su muerte y publicadas en el libro
VIVIR CON AMOR EN LA VERDAD
escrito por Jesús López Medel.

MI CASA EN FIESTA, FLORES A MI MADRE

A mi madre querida en su día
22-7-1940

Hoy que celebras, madre querida,
tu magna fiesta, junto a los seres
que Dios te ha dado por bendición,
tu hijica ausente, ¡tu Benjamina!,
reunido ha esta canastilla
y te la envía con el perfume
de una oración.

Te traigo, madre, de mil colores,
puras, fragantes, y bellas flores,
gala y adorno de esa mansión;
míralas, madre, mira qué bellas,
aunque no existe contigo y ellas
comparación.


Cefe te ofrece la rosa fina,
prenda segura de puro amor,
y en su consorcio con nuestro Goyo,
ambos presentan esos pimpollos,
frutos muy bellos de esa "tierruca"
de promisión.

De José traigo la clavelina,
de Saturnino, fresco jazmín;
lirios Arsenia te manda a cientos,
y de Daroca, los pensamientos
son para tí.

Aurelia y Juana, te dan ufanas,
jacintos, mirtos, dalias sin fín,
aspira aprisa el perfume de ellas
pues, aún te querdan de flores bellas
todo un jardín.

Tu primer nieto, con galanura,
te trae nardos y flor de lis;
rojos claveles de Josefina,
dorado fruto de las espigas
llevan gozosos Ignacio, Enrique
y José Luis.

Angeles trae las amapolas,
los tulipanes y pasionarias son de Tomás
y con gran gozo, desde Castilla,
un bello ramo manda Lucía
de flor de azahar.

Esas violetas, de olor fragante,
con las magnolias y flor de té
son de María y de Rosario,
bello vergel.

Y en medio de ellas, ¿ves un canario?,
Jesús se llama; y muy ufano,
trae en su pico, verde laurel.
Las azuzenas que ves, ¡oh, madre!,
son el adorno que Teresita quiere llevar
con Juan Vicente y con José Mary,
para que en día tan señalado
a su abuelita -cual se merece-
sirvan de altar.

El coronarte de siempre vivas
de Rosarito y José Javier es su ilusión.
todos te ofrendan este día
la flor preciosa, que más estimas:
el corazón.

Y a estos tus hijos, que así blasonan
de que eres madre, tú, su corona
protégeles.

Y ante tu casa, siempre inclinada,
bendice a todos, madre adorada.
Guarda su fé.

Sor Teresita.


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A MI MADRE EN SU DÍA

Madrecica muy querida,
madrecica de mi alma;
hasta tus brazos se llega
esta hijica, que te canta
en tu día, y con ternura,
y en ellos arrebujada,
mis malos versos te digan
por muchas cosas que calla
tu Benjamina, que sabes
te quiere con toda su alma.

Un año más, madre mía;
un año más, madre amada,
que, para obsequiarte hoy,
el buen Jesús nos depara;
al Dador de tanto bien,
¡Gracias mil le sean dadas!

¡Feliz día, madre mía!
¡Felicísimo! ¡Dios lo haga!
en la compañia grata
de esa juventud tan maja,
consuelo en tu ancianidad
y orgullo de nuestra raza;
si en ellos arde Javier,
en ellos la fe de Blanca.

Todos juntos disfrutando
del calor y amor de casa.
¿Dónde hay mayor galardón
a tus desvelos de Marta?

La quietud de Magdalena,
amando a Jesús sin tasa,
hasta que al cielo te lleve
el buen angel de tu guarda.

Con el mío yo le mando
oraciones y plegarias,
que él recoge con cuidado
y las lleva entre sus alas,
y te cuenta con cariño
las muchas cosas que calla
tu Benjamina, que sabes
te quiere con toda el alma.

Sor Terersita, 24 julio 1944.

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A LA DIVINA PASTORA DEL CONVENTO
DE DOMINICAS DE DAROCA

En el santo de mi madre

¡Santa y Divina Pastora!,
ante tu trono sagrado
tienes postrada y alegre
la más ruin de tu ganado.

No vengo a pedir riquezas,
no vengo a pedir regalos,
ni a que me aumentes el pan,
ni a que me lo des más blanco;
vengo a pedirte tan sólo
que no me eches de tu lado.

Para mí, ¡qué más riqueza!
Para mí, ¡qué más regalo!
¡ni qué más y mejor pan
que contarme en tu rebaño!

Lejos de tí ¡Oh, mi Pastora!
todos los años son malos;
no hay día bueno sin Tí,
contigo no hay día malo.

Mas lo que a recordate vengo,
llena de emoción y encanto,
es que se acerca una fiesta...

¡¡De mi madrecica el santo!!
de aquella hermosa cordera,
cordera de tu rebaño,
y que al mismo tiempo es
pastora de su ganado;
pastora, no mercenaria,
sí del Buen Pastor descanso.

Tú sabes, mejor que nadie,
con qué desvelo y encanto
cuidó de las ovejicas
que a ella le confiaron.

¡Qué vigilancia y acierto
en manejar su cayado!
¡Qué silvo más dulce y tierno,
si alguna se aleja un paso
de su amorosa presencia,
de su maternal regazo,
librándolas de las zarzas
y dandóle ricos pastos!

Los tesoros que acumula
a qué enumerar... son tantos
que por muchos que dijera
aún no habría comenzado
.

Y ¿sabes, dulce Pastora,
Madre mía del Rosario?
al celebrar la fiesta
de mi madrecica el santo,
por mí quiero la visites,
por mí que estés a su lado,
colmándola de carismas,
llenándola de regalos,
de regalos espirituales,
pues los del mundo son vanos.

Dile que su corderica,
la que se fue de su lado,
hambrienta y necesitada

de más saludables pastos,
contigo hoy la felicita
y le manda mil abrazos,
para que ella los reparta
entre todo su rebaño.

Dile que muy complacido
el Pastos de su trabajo,
de par en par le abrirá
las puertas del Gran Palacio,
donde iremos a descansar
la zagala y su ganado,
junto al zagal que hace tiempo
allí nos esta aguardando.

¡¡Que éste sea su salario,
Madre mía del Rosario!!

Sor Teresita, 22-7-1943.

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OTRAS POESÍAS

EMAUS

Señor, ¿ya te marchas? Rabí, ¿ya nos dejas?
aún quieres más lenguas caminar a pie.
¿Por qué de nosotros ahora te alejas?
Queda con nosotros, Señor, quédate.

Entra, Señor, el día ya declina.
El astro rey hacia el ocaso inclina,
su brillante fulgor.
No pases adelante, que anochece...
Toma un descanso, que el amor te ofrece.
Entra en casa, Señor, quédate.

Entra en nuestra casa, come en nuestra mesa,
bebe nuestro vino, come nuestro pan,
y háblanos al alma ¡como una pavesa,
nuestros corazones, de amor arderán!

Entra, Señor, estemos siempre unidos,
mezclados, enlazados, confundidos,
de ese pecho al calor.
Viviendo todos de la misma Vida,
como vive adherida
la enredadera al tronco bienhechor.

Rabí, no abandones las pobres ovejas,
que siguen las blancas huellas de tu pie.
¿Por qué de nosotros ahora te alejas?
Queda con nosotros, Señor, quédate.

Sor Teresita (sin fecha)

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A MIS HERMANOS LOS MISIONEROS

Al combate volad, misioneros,
tremolando de Cristo la Cruz,
y seguid de Guzmán los senderos:
rica estela de gloria y de luz...

De la Patria los ínclitos lares
abandona hoy, audaz, vuestro pie
y a los pueblos de allende los mares
infundid, cual Domingo, la fe.

Si, llevad muchas almas al cielo,
sujetadlas de Cristo al pendón...
El será vuestro dulce consuelo
en la eterna celeste mansión.

Con denuedo luchas, campeones,
desde el uno al otro confín;
que del cielo, en las altas regiones
reinareis para siempre sin fin.

Sor Teresita (sin fecha)

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Señor, si tus enojos, en prenda de justicia
haces caer sobre miseria tanta
como aflije a ésta tu ruin hija,
si aún es tu voluntad tenerla en el destierro,
ponle llanto en los ojos,
ponle espinas debajo de la planta
pero, déjale voz en la garganta,
por que bien sabes Tú, Jesús amante,
que no puede vivir el que no canta...
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