JESÚS LÓPEZ MEDEL * INTRODUCCIÓN AL DERECHO. Una concepción dinámica del derecho natural
   

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INTRODUCCIÓN AL DERECHO.
Una concepción dinámica del
derecho natural

 


NOTA DEL AUTOR

          Estas páginas vienen a ser una actualización de mi libro «El Derecho, forma dinámica de vida social», publicado en 1964, con segunda edición 1965. Como venía a decir en las notas a esas dos primeras ediciones, se trataba de una serie de estudios, partiendo del concepto del Derecho, hasta su configuración medular como forma dinámica, creadora, de vida social. En su origen material, eran reflexión filosófica en unos años de docencia como profesor ayudante de Derecho Natural y Filosofía del Derecho en la Universidad Complutense, o trabajos de investigación en el «Anuario de Filosofía del Derecho», de la mano del maestro Legaz Lacambra. Trabajos, pues, académicos, casi monográficos.

          Era, por otra parte, etapa en que me iniciaba, con pasión y rigor, en una tarea entrañable en el mundo sindical, como Director de sus Servicios Jurídicos Sindicales, etapa en la cual, junto a la praxis y a la solución en Derecho de problemas humanos y sociales, era precisa una meditación seria y, a ser posible, creadora, incluso para no sólo solucionar los conflictos individuales o colectivos, naturales en toda comunidad, sino para la promoción de normas a ser posible más justas.

          En tal sentido brindaba mis reflexiones iusfilosóficas al lector y al jurista sindical, al alumno y al especialista, para penetrar, si me fuera posible, en la afirmación conocida de Recasens Siches, de cómo el «Derecho es una forma de vida social en la que se realiza un punto de vista sobre la justicia». Tal realización, penetración o concreción opera en el mundo de lo jurídico, sea en su expresión «informal» —uso, costumbre—o «formal» —ley, jurisprudencia.

          En el mundo de las relaciones inter-humanas, en las que el juego de la libertad de cada cual autoexige la libertad del próximo, no es posible imaginar una construcción sustancialmente distinta. No se puede separar vertical o diametralmente el hombre-social sujeto de la relación y la sociedad-humana en la que radica o en la que se realiza la personalidad.

          Ya entonces apuntábamos de que no ya en el terreno de las relaciones, sino en el de las realidades —sociales, económicas, técnicas, educativas, etc., los imperativos estáticos o los proyectivos, tales como las desideratas públicas o las reivindicaciones sociales, de alguna manera han de ir revestidos de una forma, o han de ser expresados o verificados, aunque —cual cinta magnetofónica— sin el sentido mayestático de que nunca tal formulación legal no pueda ser «borrada», superada, para construir una nueva imagen, una palabra, una versión nueva de mayor justicia social.

          Posteriormente en trabajos como «Justicia y Derecho en la Comunidad del Trabajo» (1972) y en «Ciencia Social, Derecho y Sindicalismo» hemos desarrollado más específicamente estas reflexiones, que ni pueden quedarse en el formulismo, ni pueden ponerse tan a ras de tierra, que impida toda concepción no meramente positivista y normativista, En el pensamiento jurídico y en la praxis, por una serie de circunstancias humano-sociales, estamos en una fase, quizá semejante, a la de la postguerra de 1945, en que fue preciso retornar a explicaciones metajurídicas y no meramente «legales» de hechos trascendentales puestos de relieve en la nueva sociedad que surge de aquella segunda confrontación mundial. Pues ni siquiera la paz o el desarrollo, como nuevas banderas, podrían sostenerse en meros esquemas normativos.

          Carnelutti, en el Congreso de Venecia (1963), recordaba que «a la infravaloración del Derecho se agrega, por desdicha, la devaluación de la libertad del ciudadano», y que, reconociendo el juego de la «planificación», reiteraba que «sólo el contacto con el hombre vivo y verdadero, con sus fuerzas y sus debilidades, con sus alegrías y sufrimientos, con su bien y con su mal, puede inspirar esa visión suprema que es la intuición de la justicia».

          Quizá por eso mismo Gamón —«Revista Estudios Políticos», agosto 1963— dice que los hechos políticos han de responder a una «totalidad solidaria», para que en ella se haga posible la «total libertad», al menos la plenitud de libertad en el hombre-todo.

          Ese sentido transformante y dinámico de la norma no puede, ni podrá nunca, ser auténtico, al menos a los fines de lo justo, sin una compresión de lo jurídico en una escenografía más rica y trascendente que el de su verificación concreta. Y esto explica que se haga necesario emplazar el Derecho en lo que tiene de concepto filosófico, y no meramente de praxis. Tal concepto filosófico no excluye otros aspectos tales el meramente técnico, hermenéutico o estructural. Y al propio tiempo no puede quedarse en horizonte inesencial, como nube perdida, incapaz de convertirse alguna vez en agua. Esa multidimensionalidad misma es la que justifica la reflexión filosófica, y orienta las penetraciones jurídicas específicas, en las sociedades o en las comunidades concretas, tema éste al que espero prestar atención en otra publicación. Y lo digo como indicación de mi propósito de huir de todo apriorismo.

          En esta «Introducción al Derecho» pretendo mostrar las bases problemátícas de esa reflexión iusfilosófica que bajo el nombre de Derecho Natural en algún tiempo y ahora con otras expresiones menos comprometidas o más equivocadas constituye permanente tema de indagación. Sin que los hallazgos metodológicos o epistemológicos en el terreno de las Ciencias Sociales y, especialmente, en las Ciencias Jurídicas contradigan aquella investigación. Más bien la autoexigen y la reafirman.

          Con esa idea y espera se reabren estas páginas para los lectores y alumnos y amigos que participen de parecida preocupación en el terreno del Derecho y la Justicia.

          La versión de esta obra —ediciones 1964 y 1965— era dedicada a TORCUATO FERNÁNDEZ MIRANDA. Ahora me permito, igualmente, recordar y brindar también este trabajo, prácticamente nuevo, al maestro, amigo y paisano Luis . LEGAZ  LACAMBRA.

1 octubre 1975
EL AUTOR
 


I N D I C E

NOTA DEL AUTOR ..

CAPITULO I: INTRODUCCIÓN AL DERECHO NATURAL Y A LA FILOSOFÍA DEL DERECHO.

  1. Carga problemática de la reflexión filosófica ...

  2. Reacciones

  3. Problemática trascendente

  4. El tema de las denominaciones

  5. ¿Es preciso filosofar sobre el Derecho?

  6. Funciones del Derecho natural

CAPITULO II: CONCEPTO DEL DERECHO

  1. El problema

  2. Significados de «Derecho»

  3. Doctrinas y orientaciones

  4. Esferas y desenvolvimiento del Derecho

  5. Lo social

  6. Aspectos esenciales del Derecho

  7. Conclusiones

CAPITULO III: LOCALIZACIÓN ENTITATIVA DE LO JURÍDICO.

  1. Cantidad

  2. La cualidad

  3. La reflexión

CAPITULO IV: EL RAZONAMIENTO JURÍDICO Y EL DERECHO NATURAL.

CAPITULO V: LA ANTICIPACIÓN COMO TÉCNICA JURÍDICA CONTRADICTORIA

CAPITULO VI: EL DERECHO COMO FORMA DINÁMICA DE VIDA SOCIAL.

  1. Idea dinámica de la perfección

  2. Lo social y el Derecho

  3. El derecho como forma dinámica de vida social

CAPITULO VII: DERECHO Y SEGURIDAD JURÍDICA.

  1. La seguridad como soporte

  2. Perfil histórico

  3. Dimensiones fundamentales de la seguridad jurídica

  4. Naturaleza de la seguridad jurídica

  5. Sus presupuestos

  6. Definiciones y manifestaciones

  7. Efectos

  8. Conclusiones

CAPITULO VIII: PROMOCIÓN Y CREACIÓN DE LA NORMA.

  1. El «factum» en los asuntos humanos

  2. Promoción de la norma jurídica

  3. Creación de la norma

DOCUMENTO: LA IDEA DEL DERECHO NATURAL EN EL CAMPO DE LA TEOLOGÍA PROTESTANTE

NOTAS:

  1. La vocación

  2. El miedo a ser buen cristiano

  3. Nuestra juventud universitaria por dentro

  4. Pronóstico sobre la enseñanza privada en España

  5. La familia rural en una sociedad en transformación

  6. El maestro en el proceso político

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