JESÚS LÓPEZ MEDEL * Presentación del libro Libertad y derecho a la enseñanza de la religión",de Jesús López Medel
   

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Presentación del libro "Libertad
y derecho a la enseñanza de la
religión",
de Jesús López Medel

TORRE DE LOS LUJANES      
Revista de la Real Sociedad Económica Matritense    
Nº. 55 (febrero - 2005)     
S E P A R A T A      
Manuel Jiménez de Parga, Juan Velarde Fuertes,    
P. Jesús Álvarez y Jesús López Medel    


Luis Carbonel Pintanel (0)

          Quiero, en primer lugar, felicitar al profesor y paisano D. Jesús López Medel, por el excelente trabajo realizado a través de su libro "Libertad y derecho a 'La enseñanza de la Religión", máxime en unos momentos en los que las dificultades con respecto a esta asignatura en nuestro país son de enorme importancia y trascendencia.

          La Enseñanza de la Religión, como bien dice el profesor López Medel, forma parte del patrimonio cultural de la Humanidad y esto le ha otorgado un prestigio que ahora le quieren arrebatar, planteando alternativas de corte ramplón corno "Educación para la ciudadanía" -algo que viene a recordarnos a la extinta "Formación del espíritu nacional" pero con un tono más light e informal, con lo que se pretende sacar la Religión de la escuela a base de socavar sus cimientos.

          Pero no es un problema de prestigio sino de humanidad y de firmes cimientos. Se trata de que los valores que hoy sustentan esa dimensión humana -que permiten al hombre saltar por encima de su naturaleza meramente animal- se asienten en. los valores espirituales, que nos han llevado a ser hoy lo que somos y que son los únicos que pueden conducirnos a ser mejores de lo que somos.

          La libertad educativa se sustenta en la familia y la religiosa en los hombres„ y ambas en nuestra Constitución, pero en ningún caso puede ser arrebatada por el poder dominante, ése Gran Hermano que pretende inmiscuirse en nuestras vidas usurpándonos nuestra primera responsabilidad como padres, la de educadores.

          Y es que la educación no puede buscar simplememe la acumulación de conocimientos -para eso ya está el ordenador- sino el "ser personal", la realización del hombre en su complejidad y en su plenitud.

          El problema no es sólo de los católicos -que, supuestamente, en España somos mayoría- sino de toda una cultura que se está empobreciendo, y la falta de contenido religioso puede abocarla al caos -ya sucede cuando se busca todo tipo de sucedáneos: desde la magia a la nada del mundo budista,, desde las búsquedas del más allá hasta los males de ojo del más acá-.

          Como también comenta el profesor López Medel, hay un miedo, pánico diría yo, a la libertad de enseñanza porque se tiene miedo a la libertad, porque, efectivamente, una escuela libre engendra hombres libres, con capacidad critica, independientes, mientras que una escuela prisionera sólo engendra esclavos.

          El profesor Medel recuerda, así mismo, corno CONCAPA hizo frente a la LOGSE con un Recurso de inconstitucionalidad sobre las alternativas a la Religión que se plantearon en su día -recordemos el ajedrez o el parchis, alternativas de las que se hablaba en aquel momento- y hoy CONCAPA está dispuesta a hacer lo mismo por defender los derechos de las familias, los derechos de los padres que --en. un 80% de los casos, no lo olvidemos- han solicitado la clase de Religión para sus hijos„

          Y ello porque lo consideran necesario, porque los padres tienen el derecho y el deber de velar por la educación moral de sus hijos, y los Estados deben no sólo respetar este derecho sino facilitar su ejercicio en lugar de obstaculizarlo.

          Pero también -como apunta López Medel en su libro- porque la evidencia ha confirmado que la enseñanza de la religión da calidad, completa la formación y el. saber humano, constituye una fuerza de rearme moral, capaz de hacer frente a todas las crisis personales y sociales.

          Animamos a todos a participar en las diversas acciones que los padres realizamos por lograr esa libertad para nuestros hijos y para nuestras propias familias, como es el, caso de la Campaña de recogida de firmas a favor de la asignatura de religión u otras que puedan realizarse con posterioridad. Todo por la libertad.



M
anuel Jíménez de Parga (1)

 

          Nuestro Tribunal Constitucional ha tenido la oportunidad de pronunciarse sobre la enseñanza de la religión en los planes de estudio. Concretamente en una Sentencia de la que yo fui ponente, la STC 155/97, afirmamos:

          "... la obligación de incluir aquella asignatura en los Planes de Estudio no vulneraba la autonomía universitaria porque dicha obligación deriva de un Tratado internacional celebrado por el Estado en el ejercicio legítimo de las competencias que la Constitución le atribuye en el art. 149.1.30ª, y respeta el contenido esencial de aquel derecho fundamental tal y como queda definido en el art. 27.10....La Justificación de incluir dicha asignatura puede encontrar apoyo en el art. 27.3 de la Constitución, según el cual "los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones", lo que a juicio del Estado requiere que en los Planes de Estudio se incluya, como optativa, la asignatura de Religión. Se trata de la regulación, en un Tratado internacional, de las condiciones para asegurar la igualdad en el ejercicio del derecho fundamental a la educación religiosa en el ámbito escolar. El hecho de que se trate de la Religión Católica es fruto de un compromiso que el Estado ha querido asumir con la Santa Sede y que tiene respaldo en el art. 16.3 de la C.E. (...)".

          El acuerdo con la Santa Sede fue que en los planes educativos se incluiría la religión católica en todos los Centros, en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales.

          Esa obligación se enmarca en la presente situación de las religiones en el mundo.

          En los últimos años se habla de una crisis de la religión en España. Nuestra sociedad —se dice— ha perdido la fe, siendo cada día más numeroso el sector de los incrédulos y ateos. Los templos apenas se llenan de fieles, con el espectáculo de algunos prácticamente vacíos, incluso los domingos.

          A estos datos se añaden las cifras bajas de vocaciones religiosas. Faltan seminaristas y escasean los sacerdotes.

          Aparentemente se equivocaron los que profetizaron un siglo XXI dominado por la mística y las fuerzas religiosas. Conocido es el vaticinio de André Malraux: "El siglo XXI será una centuria mística". Y, efectivamente, la religión, o las religiones, están movilizando las masas en este momento histórico.

          Es cierto que los templos se vacían en Europa pero se llenan en Estados Unidos con las nuevas formas de evangelización electrónica y de predicaciones espectáculos. En Iberoamérica no se registra la tendencia descendente de fieles que apreciamos en Europa. De alguna forma se aviva ahora allí, al otro lado del Atlántico, el fuego sagrado del catolicismo. Y debemos reconocer que el Islam se instala triunfante en una tercera parte del planeta, desde Senegal a Indonesia.

          El hecho religioso es un componente básico de la escena geopolítica mundial. Se ha producido un renacimiento religioso. Los defensores del Estado laico no tienen sus relojes en hora. Florecen las sectas, en los cinco Continentes, y el Papa Juan Pablo II reúne multitudes en sus visitas a los sitios más dispares. En los países del viejo bloque soviético la religión fue un refugio y una forma de resistencia frente al totalitarismo. En Polonia jugaron un papel decisivo las instituciones eclesiásticas. En el denominado Tercer Mundo se aprecia con facilidad la dimensión religiosa de los conflictos sociales o interestatales. Teología de la liberación es un dato importante en Iberoamérica. El Islamismo, con sus "familias espirituales" genera buena parte de las informaciones que nos facilitan los medios de comunicación.

          Resulta demasiado simple la descalificación de estos movimientos religiosos colocándoles el sambenito de "integristas". Tampoco sirve para explicar suficientemente estas movilizaciones apelar al "fundamentalismo". Integristas o fundamentalistas serían, con una denominación vaga e imprecisa los "nuevos cristianos" de Estados Unidos, los nostálgicos de la misa en latín, los ayatollas y los talmudistas de Jerusalén.

          La presente situación de las religiones en el mundo es más compleja. Algunos autores, como Claude Tresmontant, opinan que el ateísmo es ahora imposible. Otros, en la línea de René Girard, anuncian el triunfo imparable de la revelación cristiana, mientras en la China contemporánea Zhao Fusan advierte que la historia del cristianismo en el Continente asiático empieza ahora.

          Evidente es que las diversas configuraciones sociales en las que hacemos nuestras vidas condicionan nuestras creencias y reclaman unos credos religiosos tan varios como distintas son las posibilidades ofrecidas. No se trata de vincular el subdesarrollo de los pueblos a una determinada fe religiosa. Pero la mejora del medio socioeconómico está produciendo alteraciones en los comportamientos que eran tradicionales. Algunos se inclinan por explicar lo que sucede en España. Dentro de la Iglesia Católica, como una consecuencia del desarrollo, con el incremento de los recursos y la apertura de los horizontes.

          No se trata –pienso– de unas leyes sociológicas de aplicación inevitable. Conocidas son las tesis opuestas, al respecto, de Emile Durkheim (1858-1917) y de Max Weber (1864-1920). Para el primero, para Durkheim y su escuela, la religión se caracteriza por su independencia del individuo, el cual, sin embargo, no puede desligarse de las creencias y de las prácticas que las religiones imponen. La religión tiene un carácter "exterior", pero "coercitivo". En cambio, Max Weber considera los fenómenos religiosos con el enfoque del historicismo dominante en la filosofía alemana de la época. Se preocupa por las consecuencias del comportamiento religioso en las diversas sociedades.

          Ahora bien, aunque no estemos "determinados" a seguir un camino, los seres humanos nos hallamos "condicionados" por el mundo, o conjunto de posibilidades, en que nacemos y por el que avanzamos o retrocedemos.

          Este libro de Jesús López Medel indica la buena ruta y sus lectores podrán superar los obstáculos de nuestro mundo terrenal.




Intervención de Juan Velarde Fuertes(2)

          Qué papel desempeña un economista en una cuestión polémica como la que se aborda de modo tan riguroso en este libro de Jesús López Medel, Libertad y derecho a la enseñanza de la Religión (3ª edición, Dykinson, Madrid, 2004, con sus precedentes de las dos ediciones de la Colección TAU?

          Como economista he leído la Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero de Keynes. No puedo, por ello, olvidar sus últimos párrafos. Ha escrito Keynes un volumen duro, revolucionario y muy denso en 1936. Pero, además, seis años antes, había publicado, en dos volúmenes, su Tratado sobre el dinero. Mas he aquí que, con bromas sobre los Principios de Stuart Mill y afecto por los Principios de su maestro Alfredo Marshall, parecía señalar que ése era un camino que debería ser proscrito para los economistas ¿Por qué rectificaba? Se siente obligado, sin duda, a aclararlo al concluir la Teoría General, y lo señala de manera clara: al cabo de una generación, los planteamientos ideológicos de economistas y filósofos políticos son los que dirigen a los que vienen tras ellos. El
gran filósofo C. G. Jung opinaba que serían precisos unos cuarenta años para que una idea bajara desde las esferas superiores de los espíritus pensantes hasta ser acogida por el hombre del pueblo con todas las consecuencias que de ahí se derivan para la realidad. Esto es, los pensadores -y no los intereses- acaban por ser, al cabo de una generación, el demiurgo básico de la estructura de un pueblo. ¿Y qué papel corresponde a la presencia del pensamiento católico? Durante mucho tiempo, como consecuencia de la publicación de la obra de Max Weber, El protestantismo y el espíritu del capitalismo, se consideró que el capitalismo, esa creación institucional básica para que hubiese, después, avanzado de modo implacable la Revolución Industrial, era una hijuela única y exclusiva del puritanismo. Incluso una versión parcial de un diálogo del banquero católico y del Imperio, Fugger, parecía demostrarlo. No había nada de eso, y toda una literatura amplísima ha derribado ese aserto. Hoy se considera que el pensamiento católico es un elemento positivo para el progreso económico.

          Alguien pudiera decir que para los problemas de ahora ha de buscarse el contraste empírico. Acabamos de tenerlo en el caso de Irlanda. La actual cultura irlandesa está empapada de un catolicismo que, a su vez, trasciende a todos los aspectos, incluido el económico, de la vida del país. En el año 1950, Irlanda, por su PIB por habitante, tenía el 65'5% del francés y el 49'8% del británico. En el año 2003 el PIB por habitante irlandés, según Eurostat, era el 115'5 del francés y el 110'4% del británico. Ningún país comunitario, salvo Luxemburgo -por cierto, mayoritariamente católico- sobrepasa a Irlanda en PIB por habitante. Otro tanto sucede con sus índices de bienestar. En el famoso IDH, índice de Bienestar Humano calculado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) Irlanda tiene un índice altísimo, 0'936, y con él ocupa en el año 2002, último estimado hasta ahora, el décimo puesto mundial de desarrollo entre 177 países. Por debajo del desarrollo irlandés están, por ejemplo, Suiza, el Reino Unido y, desde luego, el citado Luxemburgo o Francia.

          Al estudiar cómo lo consiguió Irlanda, destaca, por encima de todo, que como resultante de la aplicación a la vida corriente de todo un conjunto muy amplio de valores católicos que constituyen la herencia del pueblo irlandés, con otros elementos adicionales.

          Y he aquí que eso, que únicamente un estúpido diría que es malsano, sólo se puede conseguir gracias a la valoración social de la enseñanza de la Iglesia Católica. En un célebre ensayo Víctor Pérez-Díaz nos mostraba de qué modo "la gente guapa", mezclada con el Gobierno González de 1982, había caído en la corrupción, con todos sus perjuicios para el conjunto de la economía nacional. De paso, sin proponérselo, mostraba cómo el abandono de la enseñanza de valores relacionados con la Iglesia se encontraba en la raíz de todo eso, en tanto en cuanto ese grupo social había abandonado la Iglesia con toda facilidad y, fuera de ella, no había encontrado ningún asidero ético. El que se había intentado que procediese del krausismo, el de los "heterodoxos" de la Institución Libre de Enseñanza, no existe con peso social en España.

          La moral del sacrificio, la del respeto al prójimo, la de la repulsa ante el despilfarro, sin la que el progreso es absolutamente imposible, ligados y bien ligados están a las enseñanzas de la Iglesia. Desde la Biblia y su popularización en la Historia Sagrada, desde los Manuales de confesor -donde, por cierto, en los de nuestra gran Escuela de Salamanca, como ha dicho Pierre Vilar, latían conceptos perfectos de teoría económica, sin los cuales es imposible el progreso material-, por supuesto sin un estudio concienzudo de los Evangelios, sin una popularización del Catecismo, -como fue en sus tiempos el del jesuita Padre Astete y hoy debería comenzar a ser el de Juan Pablo II-, es imposible colaborar en nuestra sociedad nacional a la obra del desarrollo económico. Dejo a un lado otro aspecto económico importante: que la educación católica en España es de alta calidad, barata y elegida mayoritariamente por los padres.

          Por supuesto, no considero que el esencial papel del catolicismo sea el de aumentar el desarrollo económico. Pero como a cultivador de la "ciencia lúgubre", como la denominaba Carlyle, a la economía debo aludir. La lectura del capítulo VI de este libro de López Medel aclara a la perfección todo esto. Y lo hace con la valentía precisa para oponerse a la sustitución de nuestra cultura católica por una abominable cultura de masas ante la que dio su alerta, y de paso nos advirtió contra los demagogos, Ortega y Gasset. Repito que López Medel ha escrito, además de riguroso, un libro muy valiente. Hans Küng en sus memorias, Libertad conquistada, relata como, cuando ha preparado "un libro sobre Concilio y Reforma", el profesor Josef Hófer, el editor junto a Karl Rahner del colosal Léxico de Teología e Iglesia le dijo: "Un libro así no lo escribirá usted cuando sea mayor. Publíquelo, por eso, ahora". López Medel, al escribir este libro, ha demostrado que era aun joven. Sólo así se explica que tengamos esta obra en nuestra manos.


Intervención del P. Jesús Álvarez(3)

          Don Jesús López Medel es bien conocido en los medios académicos, por sus libros sobre la enseñanza religiosa escolar. Más de treinta obras lo acreditan como hombre de gran autoridad en el Derecho y en la Pedagogía de la educación, entre otras.

          Hoy nos ocupamos del último de estos libros. No trata López Medel de la dimensión integradora de la religión en el desarrollo de la persona humana, que es el tema que me ha asignado para estos minutos, pero pertenece a la entraña del mismo.

          1. Religión es palabra de origen latino, del verbo religare, atar. La criatura viene a la existencia atada, metafísicamente unida al creador. Esta fue la opinión de San Agustín. En cambio, Cicerón pensó que esta palabra provenía del verbo relegere, releer, algo que por su importancia tienes que leer y volver a leer muchas veces. Sin embargo, el hombre moderno quiere verse libre de toda clase de ataduras y no necesita leer y releer este problema. Es más importante distinguir la cicuta del perejil, dijo Rouseau. Pero Dios preocupa al creyente y más todavía al no creyente. A Chesterton pertenece esta frase llena de ironía: Los ateos son unos aburridos, están siempre hablando de Dios. La humanidad soñada por Augusto Comte o el Círculo de Viena estará siempre limitada por la confe­sión de Camus: Lo que palpo, lo que siento, lo que veo, esto es lo que creo.

          2. Hace unos años se publicaba en los Estados Unidos el libro The World Treasury, que fue best seller en aquella nación. Lo escribieron hombres de las más diversas ideologías, pero coincidentes en un mismo pensamiento: El gran tesoro del mundo lo constituyen las diferentes religiones. Ellas han creado la cultura de los pueblos, contribuyen más que nadie a la moral y convivencia de las naciones, a ellas se debe la ética social, la mejor literatura, la arquitectura, la música, la pintura,etc. En concreto el Cristianismo ha sido el creador de la cultura occidental. El lema de la revolución francesa libertad, igualdad, fraternidad, fue robado, afirma Lustiger, al Cristianismo. El arte, la literatura, la arquitectura, etc. de España no se pueden conocer sin conocer antes la fe cristiana.

          3. De acuerdo con la filosofía moderna definimos la persona humana como relación, apertura, diálogo, comunicación. Cuanto más relacionado estás más alta es tu personalidad. Así Mounier, Martín Buber, Zubiri, Laín Entralgo (a quien tuve el honor de acompañar espiritualmente en los últimos días de su vida). No relacionándose el hombre con el creador padecerá siempre una gran mutilación, según concepto empleado por Don Gregorio Marañón. Urs von Baltasar cree que a la persona humana la constituye una misión. Toda persona desempeña una misión en el mundo. Ahora bien, Dios fue el inventor del diálogo y la comunicación con el hombre, Dios nos ha dado a todos al crearnos una misión que cumplir. La técnica sola no hace personas, aunque haya sido capaz de construir los más sofisticados hornos crematorios en Auschwitz o la bomba atómica de Hirosima. Así lo comprendió Hermann Hesse que nos dijo: Sabemos muy bien cuántos gramos de pólvora son necesarios para matar a un hombre, pero no sabemos divertirnos, rezar, guardar silencio.

          4. Todo hombre nace abierto a toda posible verdad, incluido el mundo trascendente y divino. Negarle ya en la infancia esta posibilidad, cerrarle el horizonte futuro, encarcelarlo en este mundo por grande que sea, es condenarlo a ver el universo, la historia y la vida humana como los existencialistas franceses después de la última guerra mundial, que titulaban sus novelas La Nada, El absurdo, La Náusea. A nadie se le puede negar el derecho y menos a los niños contra la voluntad de sus padres a contemplar su vida con más optimismo, con esperanza. Esta es la clave para entender la Declaración Gravissimum educationis, del Vaticano II. Educar viene de educere, sacar del niño todas las posibilidades que tiene de alegría, de fe, de esperanza, de justicia, de amor...

          5. Es el amor la gran fuerza que mueve la vida y la historia. San Agustín nos lo dijo en esta célebre frase: Mi amor es mi peso y donde quiera que voy allí soy arrastrado por el amor. El amor a la naturaleza, a la vida, a los hombres y parientes, a los padres, el amor del matrimonio y de la familia, toda forma de amor carece de origen y sentido sin Dios. Queda reducido a una pasión efímera. Por la misma razón quitamos todo fundamento válido a la sociedad, a la convivencia, al cumplimiento de las leyes, a la justicia y a la paz, anclados únicamente en el contrato social de Rousseau. Ciertamente, escribió Rahner, podemos construir una sociedad sin Dios, pero tarde o temprano se volverá contra nosotros. Igualmente todo hombre puede llegar a ser millonario, miss universo, premio Nobel, presidente del país más poderoso de la tierra, etc. sin Dios. Su problema surge cuando se pregunta ¿por qué? y ¿para qué?. Siempre permanece el más angustiante de los interrogantes humanos: Y después de todo, ¿qué?. Sólo queda la desilusión y el pasotismo de la era postmoderna que nos ha llevado a la degradación de matar a los niños en el seno materno, a la muerte del hombre enfermo irreversible, inútil y costoso para la sociedad, a la ínfima valoración del matrimonio civil haciéndolo disoluble al mes de ser contraído, a igualar la unión de homosexuales con el matrimonio que trasmite la vida, etc.

          El tiempo asignado me obliga a concluir. Siendo tantos los beneficios para el hombre de la enseñanza religiosa escolar, tan brevemente expuestos y sin referirme a ninguna religión en concreto, ¿quién puede entender la suspensión de la LOCE o los propósitos del gobierno socialista en el poder? Añádanse a esto las razones históricas, jurídicas y culturales de cada país, magníficamente expuestas por Don Jesús López Medel en su libro respecto a nuestra España y nadie podrá comprender el odio que respiran ciertos medios de información y nuestro gobierno cuando se trata de la formación religiosa escolar. Sólo mentes viscerales, bien pertrechadas con el anticlericalismo del siglo diez y nueve, que ni siquiera fue tan radical en Pablo Iglesias, pueden retirar de la escuela la enseñanza religiosa escolar. Lenín dio esta consigna: Apoderémonos del alma de los niños. Pero Gorbachoff se vio obligado a confesar en la última reunión del Soviet Supremo: En la Unión Soviética lo tenemos todo: recursos, gentes preparadas, un pueblo inteligente, ¿por qué, entonces, no disfrutamos del bienestar de los países occidentales?.

          No dio la respuesta, aunque la conocía muy bien: Había faltado libertad porque había faltado Dios. Dios es el que más respeta nuestra libertad. Quien no la rinde a Dios la tiene que rendir a las criaturas o a otros hombres. Siempre será más adorado el dios Mammón. Quieren tener, decía Mounier, para evitar ser. Mil Teresas de CALCUTA, sin presupuesto nacional, son mejor para el mundo que mil gobernantes. Un hombre sin religión terminará adorando el poder, el placer, la fama, adorando a los astros o acudiendo al Retiro para que le adivinen el futuro con la bola de cristal. Chesterton así lo entendió cuando dijo de los hombres de esta sociedad materialista: No es que no crean, es que se creen cualquier cosa. El Héroe de hoy no es el de Gracián, es el Sr. Sampedro que se suicidó y por la misma razón lo serán con el tiempo los suicidas musulmanes.

          Sin la formación religiosa en la escuela no se puede hablar de educación de calidad o enseññanza de calidad. Sólo se pueden emplear estas frases con sonrisa sardónica.La formación del niño queda degradada, mutilada, carente de su relación con el creador. El Sr. ZP ha descubierto recientemente el remedio para eliminar en quince años el hambre en el mundo. Desde finales del siglo XIX, con la Rerum novarum, han sucedido las encíclicas, Quadragessimo anno, Mater et Magistra, Pacem in terris, constitución Gaudium et spes, Populorum progressio, Sollicitudo rei socialis dando las soluciones a este gravísimo problema de la humanidad y los gobiernos no hicieron caso. Al Sr. ZP se le paró el reloj y no sabe qué hora es. Lo mismo le ha sucedido a la hora de igualar a la mujer y al varón en dignidad y derechos, según la encíclica Mulieris dignitatem, o en materia de enseñanza religiosa escolar. Todos los países, según nos informa el Sr López Medel, lo tienen ya solucionado. Nuestro gobierno lo quiere arreglar ahora con método de cirujano.

          La Declaración Universal de los Derechos humanos, de 1948, la Gravissimum educationis del Vaticano II y nuestra Constitución reconocen el derecho de los padres en la educación de sus hijos. Más del 80% de los padres la piden en España, ¿quién, entonces, la puede suprimir o hacer estéril con otros métodos si no es un poder tiránico? Volvemos a los tiempos del marxista Makarenko: No interesan el alma, el derecho de la personalidad y otra chatarra lírica. La escuela neutra tampoco existe. El espacio que deja libre la educación en valores religiosos y morales lo ocupa enseguida Voltaire. Unamuno nos lo advirtió: Guardar silencio de Dios es prescindir de él. Los cristianos tratamos de educar, dijo Dupanloup, elevando la vida presente y preparando al hombre para la eterna. Aparisi y Guijarro la consideraba como un seguro para la vida y pasaporte para la eternidad. ¿A quién puede molestar esto? Trasmitir conocimientos solamente no es educar.

          Nada más. Me resta, sí, agradecer al Sr. López Medel el maravilloso libro que nos ha regalado Libertad y derecho a la enseñanza de la religión para que entre todos hagamos una España mejor.


Intervención de Jesús López Medel(4)

          El maestro de juristas, don Antonio Hernández Gil, al comienzo del "prólogo" a su obra, por cierto apenas recordada hoy, "El cambio político y la Constitución" (1982), en la que hacen importantes reflexiones respecto a la elaboración de la Constitución Española de 1978, siendo Presidente de las Cortes, hacía esta anotación":... en aras a la claridad y con la excusa que los libros, si se leen, no siempre se leen íntegramente, tal vez sea oportuno decir, de entrada, cómo ha sido concebido éste y cuáles son sus motivos, su orientación y su peculiaridad ". El sociólogo norteamericano Laswell, recientemente fallecido, hablaría del quién, cómo, por qué y para qué. Telegráficamente, diré lo siguiente:

          Este libro es, lo que en términos orteguianos, llamaríamos "mi tercera navegación sobre la enseñanza de la religión". La primera, sería la de orientación más pedagógica, inspirada en el libro de Giovanni Gozzer, "La hora de la religión", referido a los largos debates en Italia, en los años 70-75, sobre este tema. La segunda navegación insistía en los agentes sociales y titulares del derecho a la enseñanza religiosa, los padres de alumnos, con sus efectos de rentabilidad económica en la sociedad, así como su vertebración moral. Y en esta edición, revisando y actualizando las dos anteriores, añado la vertiente de índole jurídica, en las fuentes normativas, tanto internacionales, como españolas, y las propias sentencias del Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional, y la doctrina del Consejo de Estado.

          La Ley Orgánica de Calidad de la Educación de 2002, tardíamente presentada y aprobada, y con defectos hermenéuticos formales, como la entrada en vigor según Decreto de aspectos diversos fundamentales -base sofisticada de su subrepticia suspensión- había clarificado la cuestión de conformidad con los Acuerdos con la Santa Sede de enero de 1979: la enseñanza religiosa no es obligatoria, con la opción de los padres, pero será una asignatura ordinaria y evaluable. La alternativa sería la Etica, o la Historia de las religiones, no el recreo o el parchís. Se hubiera dado satisfacción al 88% de los padres, que eligieron religión, y terminado el contencioso Iglesia-Estado, como Pompidou y el General de Gaulle, en los años 50, intentaron acabar la `"lucha" entre "maestro y escuela".

          De otro lado, tras el 14-M-2004, tuve el presentimiento, acaso por mi experiencia teórico-práctica sobre el tema, que una de las primeras medidas del nuevo poder turnante, sería el desmontaje de la enseñanza religiosa, a cualquier precio. Como instrumento fuerte para la laicización y secularización de la sociedad española. Como apoyatura, a su vez, de un nacionalismo separatista. Como ideologización y erosión de valores. Como fermento electoral de una izquierda española --que en este punto se separa del Pacto de Bad-Godesberg, del socialismo alemán-- que desarma a los jóvenes, a los educadores y a las instituciones y misión propia de la Iglesia, como portadora de fe y de cultura, que adormece conductas responsables, y estimula la drogadicción, la violencia de género, la permisibilidad social, y el desmantelamiento de la familia.

          De todo eso se ocupa el libro, dentro de sus limitaciones y urgencias. Para su "bautizo intelectual", he acudido en esta Casa a unas personas que son verdaderos especialistas y maestros. Difícilmente se pueden encontrar otros más cualificados en la vida española presente, para que con libertad y objetividad, nos ayuden a completar aquellos aspectos cconcretos que están en las "tres navegaciones" apuntadas: A todos a cuantos han intervenido en este acto les agradezco, de corazón, su presencia comprometida.


 

(0) Presidente Nacional de CONCAPA

(1) Catedrático y Académico

(2) Real Academia de CC. Morales y Políticas

(3) Agustino y Teólogo

(4) Doctor en Derecho. Registrador de la Propiedad. Socio de Número de la RSEMAP.
 

 

 

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