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ESCOLAPIOS ARAGONESES MÁRTIRES

INFORMATIVO SANTA RITA     
Febrero  2007     


 

          Siguiendo el consejo del sociólogo norteamericano de la Universidad de Berkeley, Laswell, he de adelantar "quien" es el sujeto activo que escribe o habla. En tal sentido, indico que soy exalumno de la Escuela Pía aragonesa, procedente del Colegio de Daroca, y luego, en los últimos años del bachillerato con examen de Estado, en el de la que era calle del General Franco, ahora conde de Aranda. A ellos, con el esfuerzo de mis padres, trabajadores, y apoyo como fámulo y monaguillo, en el colegio de las MM. Escolapias del -entonces— arco de San Roque, debo los estímulos para seguir estudios universitarios. Con beca de la Diputación de Zaragoza, pude así licenciarme en Derecho y Ciencias Sociales. Hoy disfruto de Carta de Hermandad de la Escuela Pía, a instancia de la Demarcación de Castilla, y presumo de haber sido elegido Colegial de Honor del "Calasanz", junto a Navarro Rubio y Royo Villanova.

          Por el exordio que precede, pudiera considerarse parcial o interesado, cuando quiero dar noticia del libro que firma Dionisio Cueva, sacerdote escolapio e historiador de la Orden, "Cargaron con su cruz y le siguieron", Zaragoza, 2006. Constituye un verdadero documento histórico que recoge identificaciones, testimonios, autobiografías, etc., referentes a los escolapios fusilados de las Comunidades de Alcañiz, Barbastro, Logroño, Tamarite y Zaragoza. En el prólogo se explica, con rigor, el proceso de persecución, que en la mayor parte de los Colegios de Aragón, se inicia a partir de la llegada de la II Republica (nosotros, siendo un niño de ocho años, conocimos el intento de incendio de la iglesia de los PP. Escolapios de Daroca, y que se cortó por la intervención y aviso a los vecinos). Naturalmente, es en la Guerra Civil, cuando la persecución arrecia. En total, fueron 204 religiosos escolapios. De ellos 30, en Aragón. Murieron, según explica el autor, "sin hacer ruido, por el solo hecho de ser sacerdotes o religiosos". Una parte de los ejecutores, exalumnos. Materialmente no es el caso de Pablo Iglesias, exalumno y fundador del Partido Socialista. Aunque, en el capitulo "Persecución religiosa en España", de la obra citada, se transcribe una parte del "grito" -mejor que mensaje— de aquel VI Congreso Socialista de 1904: "...Queremos la muerte de la Iglesia, cooperadora de la explotación de la burguesía, para ello educamos a los hombres, y así le quitamos conciencias. No combatimos a los frailes para ensalzar a los curas... Queremos que desaparezcan unos y otros...".

          El libro relata, sin el menor rasgo de rencor, coma de los 30 escolapios asesinados, cinco de ellos fueron beatificados por el Papa Juan Pablo II, el día 1 de octubre de 1995, que formaban parte de la comunidad de Peralta de la Sal, en donde nació el fundador de la primera Escuela Popular Cristiana. Los Padres Dionisio Pamplona, Manuel Segura, David de Vargas, Faustino Oteiza, y Hno. Florentin. En el libro, se recuerda la expulsión de España del cardenal Segura, Primado de España, y también exalumno escolapio. Se detallan las fuentes de investigación, recordando al P. José Beltrán, historiador, que fue mi profesor de Literatura en Daroca, y al que debo mucho.

          La parte medular del libro va dirigida, escueta y documentalmente, a describir los pormenores de la persecución y martirio de los Escolapios, en esa zona de Barbastro, Tamarite y Alcañiz, en la cual se había hecho una labor de promoción de jóvenes y niños. Para nada sirvió cuando las columnas de Urruti y de Lister, incendiaron y destruyeron los colegios, y localizaron a los pocos escolapios que pudieron esconderse en casas particulares. Cada uno de ellos tienen una historia particular. Algunos habían sido rectores en otros colegios de Aragón, como Daroca, Molina de Aragón, Zaragoza, Logroño. Y autores, hombres de ciencia, no solo en España, sino en colegios de Hispanoamérica, especialmente en Buenos Aires y Córdoba (Argentina). En todos había mucho que da titulo al libro "Cargaron con su cruz y le siguieron". Que hermoso final, espiritual y martirial de los PP. Escolapios de Alcañiz, Lacuey, Royo, Blanch, Jordán, Guíu, Pintado y Encuentra (nueve de los cuales que constituían la Comunidad, por encontrarse de vacaciones; dos de ellos, otro muy mayor y enfermo, y el restante, protegido impensadamente del cabecilla revolucionario "Pancho Villa")

          El Colegio de Barbastro fue el primer centro de Escuelas Pías creado en España. Allí, entre otros, estudió san Josemaría Escrivá de Balaguer. En esa ciudad, al venir el Frente Popular, la guarnición, con el coronel Villalba, se echo en manos de las "milicias populares". Había la logia "Fermín Galán", del triangulo masónico, con mucha fuerza en la ciudad. El colegio se transformó en cárcel-checa. Unos 90 eclesiásticos de diversas Ordenes perecieron allí. 51 claretianos (orden religiosa en la que estudiaría Felipe González). Allí perecieron los PP. Domínguez, Merino, Tabuenca, Calera, Malo, Cester, Aparicio (otro, el P. Domínguez, hermano del primero) y Torrecilla.

          El Colegio de Tamarite sufrió la primera persecución apenas iniciada la Republica, pues fue tomado "militarmente". Y la segunda, ya en 1936, pese a la defensa del colegio que hicieron algunos padres de alumnos, buen parte de los cuales fueron fusilados. La columna de milicianos llegada de Barcelona, con Grossi, Ascaso y el POUM encarcelaron a los Escolapios, "saquearon el colegio y profanaron la iglesia, y los capuchinos allí enterrados". Aquí estaban los religiosos mártires, PP. Lizana, Pascual, Ortiz y el Hno. Artigas. La búsqueda de los restos de estos escolapios fue, inmediatamente liberadas las ciudades, larga y difícil. El P. José Beltrán, citado, ha narrado en la Crónica que le enmendó el P. Valentín Aísa, provincial, las dificultades, hasta poder encontrar los restos, ya que no pocos fueron fusilados, en cunetas, paredes de cementerios, y otros, en lugares impropios.

          Vaya, en definitiva, mi recuerdo, homenaje y oración, para que la sangre vertida con tan excelentes educadores, sacerdotes, entregados a la juventud, sea la  última que se derrame. Y, también, para que se pueda entender mejor el objetivo de "persecución religiosa" que azotó a media España. iPiedad y Letras, para todos!. Y sin manipular las conciencias, sin dogmatizar el laicismo revanchista que parece aflorar en la asignatura de "Educación para la Ciudadanía". Pero esto es otro tema. Gracias al P. Cuevas por esta magna obra. Valiente, serena y eminentemente histórica y pedagógica. Que nos enseña además, a "pensar", como nos diría hoy Ortega y Gasset. Gracias a la Escuela Pía.

                                                           JESUS LOPEZ MEDEL
Premio Nacional de Literatura

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 

 


 


 



 


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