Jesús López Medel

Académico

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EL EJÉRCITO COMO INSTITUCIÓN JURÍDICA


En el Centro Cultural de los Ejércitos de Madrid, tuve ocasión de dictar una conferencia sobre el tema “EL EJÉRCITO COMO INSTITUCIÓN JURÍDICA. El artículo 8 de la Constitución”.

La cuestión quedó centrada en si las Fuerzas Armadas son una Institución en el sentido de concebirla – según la doctrina clásica iusnaturalista y administrativista (Hauriou y Renard) – como idea-fuerza que responde a una empresa o función que nace, brota, y se realiza en la sociedad. O que sea, por el contrario, un mero servicio o apéndice de la ADMINISTRACIÓN General del ESTADO . Nosotros, como miembro fundador de la Asociación Española de Militares Escritores – organizadora del acto – después de un análisis histórico y comparado, entendíamos que la concepción del Ejército como institución nació desde el momento en que se desacraliza del poder real y del poder eclesial o de la nobleza en que se desenvolvió. Desde las órdenes militares, o desde el nepotismo estatal. En el caso español, la fuente inspiradora se encuentra en la Declaración Previa a la Constitución de 1812 – Cortes de Cádiz. Y así se ha sucedido en las posteriores Constituciones o Leyes Fundamentales. En la de 1978, hay una base PARA esta interpretación con el artículo octavo: “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, TIENEN como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

Este precepto, en cuanto señala una misión que transciende a lo que es un órgano meramente administrativo, el Rey, Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, se le relaciona con el artículo 62-h, y el propio artículo 97. En el 8º se están recogiendo principios y valores que se encuentran – y no por casualidad - en el Título Preliminar. Lo que quiere decir que su modificación necesitaría los requisitos superextraordinarios para su modificación (art. 168 CE).

Esta fue la interpretación que se le dio por los constitucionalistas en los primeros años de la Constitución de 1978. A la vista de las enmiendas que no fueron aceptadas, y de las explicaciones técnico-jurídicas que se dieron para situar tal texto, preciso y exacto en dicho título Preliminar. Es de los que fueron claramente consensuados. Hubo después alguna corriente más administrativista que pudiera dar prioridad a la adscripción cercana a un puro órgano o servicio de la Administración.

En buena parte, porque en el conjunto de la sociedad y de las políticas gubernamentales, lo que ha ocurrido es una erosión o una merma en los valores y principios que han de regir a las instituciones, con una cierta influencia en los propios del Ejército. Lo prueba no sólo la situación real o tendencias en la formación del espíritu militar, con unas Ordenanzas modificadas en dos ocasiones distintas, sino por los efectos del desarrollo de la regulación profesional. Pero estas circunstancias no desdicen lo esencial de que lo es un ejército, incluso en sus tareas de paz interior y exterior, y del espíritu y misión que el legislador constitucional le quiso dar. Ya que la circunstancia del “modo de darse lo castrense” PUEDEN superarse.


Jesús López Medel
Académico
Asociación de Escritores Militares Españoles.