Jesús López Medel

Académico

puerta

EL RETO DE UNA NUEVA LEY DE EDUCACIÓN


A los pocos años de la terminación de la II Guerra Mundial, 1948, las Naciones Unidas, en el análisis de las causas y efectos de aquélla, terribles y temibles para el futuro, aprobaron en su Resolución 217, la Declaración Universal de Derechos Humanos de 12-4-1948, en cuyo frontispicio se apela a que “la libertad, la justicia y la paz” han de tener su asidero en la educación. Su artículo 26 –famoso—establecía la prioridad de los padres a escoger el TIPO de educación para sus hijos. Fue considerado COMO un hecho revolucionario. Y autores destacados, como Jean Piaget, llegaron a preguntar “¿Adónde va la educación?”, como también titularíamos nosotros una obra, con idéntico título, en 1981, y posteriores ediciones. En España, aquella consideración estuvo presente en la Ley Villar Palasí de 1970, en la que intervinieron una docena de expertos internacionales, como Betancourt o G. Gozzer. Con este último mantuve una larga amistad y conjuntamente editamos la obra “ESTADO, educación y sociedad. El mundo de la escuela libre”, 1985.

Luego de la transición española, fue Otero Novas quien preparó la primera ley de educación, que iba en aquella línea, la más europeísta posible. Aunque entonces, todavía no había sido aprobado el Tratado de Maastricht, el cual superó el sentido meramente economicista del Tratado de Roma. Con cierta sorpresa dedicó varios artículos a la calidad de la educación y a la FORMACIÓN PROFESIONAL, precisamente como arma para el desarrollo económico de la Unión Europea. (El discurso de nuestro ingreso en la Real Academia de Doctores de España lo titulamos “Hacia un nuevo derecho a la educación”, que fuera contestado por Fraga Iribarne, en términos contundentes y de gran altura).

En la etapa socialista de Maravall, por el mimetismo de la escuela “comprensiva y autogestionaria” que la señora Willians, ministra de Educación, había planteado, frente a las escuelas “independientes”, de la etapa de la señora Thatcher, la izquierda española se enquistó en una Logse, con efectos tales, en todos los sentidos, que subsistente en la situación actual española, tanto en el erial ético-social, como en el fracaso escolar, situándole a la cola de la OCDE, según los informes Pisa.

En la segunda etapa de Aznar, se aprobó en 2002, una ley de Calidad de la Enseñanza, que iba en aquella línea europeísta. Pero se cometió el error de que entrara en vigor a los dos años, lo suficiente para que, tras el inesperado y brutal 11-M-2004, Zapatero fuera elegido presidente del Gobierno. No pasaron más que unos días, para derogar, por Real Decreto-Ley, dicha norma, como ocurrido igualmente con el PLAN hidrológico nacional.

El actual Ministro de Educación, Wert, está elaborando una nueva ley orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa. No conozco el borrador con detalle. Pudiera decir que es voluntarioso. Que se ha oído a los agentes escolares, y a los Consejeros de Educación de las Comunidades Autónomas. La izquierda, a través de sus medios de comunicación, y tras ciertas reuniones, y también los agentes nacionalistas, han lanzado sus dardos ante una reforma que, según el periodista Ramón Pí, se limita a mantener la libertad de enseñanza y el cumplimiento de la Constitución.

La frase del oscense-catalán Durán i Lleida de que ni Franco se había atrevido a tanto –seguramente nunca Cataluña progresó tanto, e incluso el ministro de educación, Martínez Esteruelas protegió la enseñanza del catalán COMO no se había hecho durante la II República.

Así las cosas, acaso no haya podido ser oportuno el colocar en el borrador la obligación de escolarizar en centros privados en caso de no existir centros para español. Porque en el fondo la idea ha podido ser el situar la competencia de educación en los términos de la Constitución. Más aún, en el cumplimiento efectiva de la Inspección General del Estado, y de las sentencias del TS, TSJC y TC. Es decir, se podía haber dicho de una manera menos viva y valiente. Pero, en todo caso, habrá servido, como ha dicho Wert, para “crecerse ante el toro bravo”, que estaba camuflado y que le ha salido. Y sobre todo por que, al margen o no de que haya sido cortina de humo sobre las PENSIONES, se ha puesto en evidencia el reto de la educación. Que el Estado, como la Iglesia, la familia, la empresa, la juventud, los partidos, han de poner en la primera línea lo que nosotros hemos llamado en la obra “España en la encrucijada”, una “regeneración institucional”, que afecta a los millones de parados y de ENTRE ellos a una juventud que merece ser educada en libertad e igualdad de oportunidades.

Jesús López Medel
Presidente H. Federación Europea
de Centros de Enseñanza