Jesús López Medel

Jurista

gargallo

Emergencia de la enseñanza de la religión



En estos momentos de “transición”, en los que se examinan hasta los discursos iniciales del Rey Felipe VI, cuando aún no se ha entrado en plena acción el equipo de su Casa Real –predominan los militares, profesores--, el tema de la laicidad o aconfesionalidad, que son superpuestos, parecer reverdece. No sé si con pretexto de una ausencia de la misa de proclamación que ha sido tradicional en las monarquías, de confesionalidad católica o protestante, e incluso en algunas repúblicas (V. el artículo de González de Cardedal, “Homilía en San Jerónimo el Real”, sobre el discurso del Cardenal Tarancón, el 27-11-1975, publicado en Abc de 20-6-2014. También es de interés el criterio de Ramón Pérez-Maura. Viñuelas Ruiz, en Heraldo de Aragón no piensa igual). Mayor Oreja, al margen de la política activa, lo ha apuntado muy bien. El Cardenal Cañizares ha hablado de "la enseñanza de la religión y la paz”. Quizá también por el deterioro moral de la sociedad. Y a que la religión ha desaparecido como asignatura en los centros públicos en el bachillerato, como ha denunciado la Conferencia Episcopal Española al presidente del Gobierno.

Nos encontramos con el art. 16 de nuestra Constitución –cuyo alcance y contenido ha desarrollado el canonista Rafael Navarro-Valls, en un precioso libro “Obama y el Papa Francisco”, en recuerdo de los dos últimos pontífices. Juan Pablo II se comunicó con su pueblo, “con la coherencia de un hombre de Dios”. La coherencia no se estudia en ninguna facultad. Ni es, añadimos nosotros, cláusula de un programa político. “Lo que necesita este siglo no son maestros, ni casi políticos, sino testigos”.

Nosotros sentimos que un Ortega Lara no pudiera asistir a la recepción de la proclamación real. Durante los meses de secuestro acudía a Dios, ante las tentaciones suicidas, y fue un modelo de coherencia, de libertad y de religiosidad. Rezaba rosarios y padrenuestros en euskera, no por los etarras, que eran ateos, sino por cambiar y mantener en forma espiritual ante la muerte que le podía esperar en cualquier momento.

En el panorama español, no está bien vista la enseñanza religiosa. Por todas partes, la corrupción asoma, con naturalidad. Y las respuestas y ejemplaridad del ejecutivo no es diáfana. Pero por eso mismo, hay que reformar la enseñanza de la religión. Especialmente en cuanto los padres católicos, o protestantes, por razón de trabajo, no puedan atender a la formación de sus hijos como deseasen. Se trataría de la “imaginación al poder”, de la enseñanza de la religión.



JESUS LOPEZ MEDEL,
autor de "España en la encrucijada".