Jesús López Medel

Académico

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EL MISIONERO PAJARES



Comienzo este repaso posveraniego, con un recuerdo, homenaje, y oración por el P. Pajares. Estaba a pocos días de jubilarse. Marchó a su último destino a recoger sus “pertenencias”, para incorporarse al hospital de San Rafael, en Madrid. El mismo lugar en el que los Hermanos de San Juan de Dios le despidieron con gran funeral. Dios hace las cosas. Y elige a sus santos. El virus del ébola fue el instrumento del camino. Y de enseña y testimonio de la ejemplaridad, que no sólo es pauta de los soldados que mueren en combate, sino de tantos cristianos que ponen su vida en manos de Dios.

El “hecho” del P. Miguel Pajares me ha traído el recuerdo de la lectura, del libro “El milagro eucarístico de Eten”, villa peruana de no muchos habitantes. Hoy, según el autor Francisco Pino Rodolfini –Calibrí Ediciones, 1997— viene a constituir el milagro eucarístico central de América Latina. En síntesis, relataré lo que el P. Lino Canedo toma de la crónica de Diego Rodríguez: el 20 de enero de 1649 fue saqueado el sagrario de las monjas de Santa Clara, en la ciudad peruana de Quito. Si la epidemia del ébola, con tantas muertes, y la ejemplaridad del P. Pajares, han levantado en Africa y en todo el mundo, reacciones singulares. En la capilla-santuario del Divino Niño del Milagro, en medio del desierto, a poca distancia de la playa, a las afueras de Eten, en la hostia consagrada, situada en una custodia, pareció el Niño Jesús, vestido con una capa pluvial roja. Con los brazos abiertos, en la mano derecha, metió una pequeña forma. De ahí, no sólo el desagravio en todo el Perú, sino multiplicación de la fe eucarística, alimentada por las autoridades eclesiásticas y multitud de testimonios fidedignos. El milagro fue corroborado el 22 de julio de 1649, ante cuatro sacerdotes franciscanos. Hay una novedad en estos dos milagros: que las respectivas formas consagradas fueron sumidas por el sacerdote. Lo que no ha ocurrido con el milagro de los Sagrados Corporales –seis formas consagradas convertidas en sangre, pegadas al corporal--, que se conservan en la ciudad de Daroca, Zaragoza. Por cierto, el autor del citado libro dedica varias páginas a este milagro, y enumera las 39 ciudades eucarísticas de todo el.

Un verano de 2014, a su vez, de persecuciones religiosas, en varios continentes. Es el momento –escribe el cardenal Cañizares— de destacar, por el contrario, que “la religión es factor de paz”. O como nosotros, y en tribuna abierta del diario “Ya” (abril 1997), pidiéramos que “la enseñanza de la religión es de cumplimiento legal necesario”.



JESUS LOPEZ MEDEL
Académico.