Jesús López Medel

Académico

puerta

ENTRADA EN SOCIEDAD DEL ARZOBISPO DE MADRID



El arzobispo de Madrid, don Carlos Osoro, al que conocimos en su pastoral de Cantabria, y luego en Valencia, aunque lo encontramos en la ciudad de Daroca (Zaragoza) con ocasión del Corpus Christi de 2014, en la Torreta, como han subrayado Fran Otero y Reyes Monforte, se ha presentado en la sociedad madrileña en el “desayuno” promovido por “Nueva Economía Forum”. Muchas y valientes preguntas, al igual que las respuestas, sobre la vida, el aborto, el diálogo interreligioso, pero especialmente sobre el tema de la educación. Casi a toda página, en “La Razón”, se resumía el aspecto central: “La emergencia educativa es el mayor drama de España”. Particularmente, porque las turnancias, y las que nos esperan, del poder, hacen tambalear los avatares legislativos. Nosotros, con parecida rúbrica, expusimos hace años, las preocupaciones generales de la propia Iglesia al respecto. En nuestro libro, “La emergencia de la educación en la sociedad contemporánea”, de la Editorial Reus, recordamos no sólo los antecedentes del Papa Benedicto XVI, sino las proyecciones que en Sínodo de 2012, se habían dedicado a la cuestión. Y los aspectos transversales que tiene el tema. No en vano, el arzobispo Osoro, un poco antes, lanzó las “bienaventuranzas de un obispo para una historia nueva”. Entre ellas, la emergencia educativa. (A nosotros, la posición pastoral y teológica del futuro Cardenal, nos han hecho recordar aquella afirmación del olvidado iusfilósofo Eustaquio Galán, cuando afirmaba que “lo más importante del cometido de la filosofía perenne, no consiste en lograr armonía del dogma cristiano, sino en mantener la unidad y la continuidad del pensamiento filosófico”).

Por lo demás, la problemática escolar por sí misma es más compleja. “No existe la escuela perfecta”, como apunta el docente y filósofo Gregorio Lur. La metodología es esencial, pero se dan aspectos marginales, de gran interés, como la opción de los padres a centros que eviten el acoso escolar, como recuerda Fominaya. Y el historiador García de Gortázar reclama más “patriotismo” frente a los “salvapatrias”: “el cristianismo no es enriquecer las posibilidades del hombre, sino arrebatarle el sentido último de la libertad”.

En parecidos términos se está expresando el Papa Francisco, en distintos libros y pequeños opúsculos que podían resumirse en la idea de que la educación es vital para el Papa. Y de ahí, estaríamos nosotros asintiendo en que la expresión, que algunos hacen novedad, de la emergencia de la educación, hay otros antecedentes, pero sobre todo un eco, ya lejano desde la época del arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, profundamente humano, humilde, y con buen humor, que hace más rica y viable la “emergencia educativa”.


Jesús López Medel
Premio Nacional de Literatura.


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Publicado en EL DÍA S/C de Tenerife
DOMINGO 12 de Abril de 2015