Jesús López Medel

Académico

puerta

EL PAPA A LA UNION ITALIANA DE EDUCADORES



Ya en pleno estío, parece aconsejable remitirse a cosas trascendentes. O del recuerdo, con ocasión de un libro sobre la transición con el papel, descrito por un sobrino nieto. Fue realmente importante, por la personalidad de don Torcuato Fernández Miranda, al que traté en 1947 en los cursos de verano de la Universidad de Oviedo, y en los de Santander. Pero acudo ahora al tema de la educación. Como baza primordial ante el futuro.

Muchos de los disparates y ocurrencias jaleadas, nos permitimos recordar con datos: el primero, se refiere al “grito” del cardenal polaco Grocholweski, que estuvo en la Universidad Pontificia de Salamanca. Con el acierto de aludir expresamente a las ideas del Secretario General del Psoe, Sánchez, cuando en días anteriores había lanzado una idea de una revisión de los Acuerdos con la Santa Sede, sobre el nuevo curriculum en la enseñanza de la religión. Todo esto tiene una meta: la desaparición de la escuela concertada que surgió como consecuencia de la Ley General de Educación de Villar Palasí. Al Cardenal citado le extraña no sólo esa afirmación de un político socialista sino el ambiente tergiversado al respecto. La experiencia de Polonia en el caso de la enseñanza religiosa también pasó por muchos riesgos. Algunos partidos políticos, como Podemos, o Psoe, especialmente han comenzado a confundir el Estado “aconfesional” de la Constitución con el laicismo y el anticlericalismo, lo cual es además es ignorancia.

Y ahora damos noticia-resumen de cómo el Papa Francisco ha vuelto a reunirse con los educadores cristianos en Italia. Ya en 2013, había publicado en Buenos Aires, su libro “Educar: exigencia y pasión”. Pero en el mensaje de Italia, profundiza, aunque sea con un compromiso serio. Y al papel que desde final de guerra, en 1945, la enseñanza ha tenido en Italia. Frente al fermento neomarxista de Gramsci, quien captó como pocos el instrumento de la educación como factor laicista y revolucionario. La respuesta de los juristas y educadores católicos ha hecho que el panorama en buena parte se vea superado. Por eso el Papa ha vuelto a encender y refrescar el papel de la educación, como “pasión por la humanidad”, y “testigos de vida y de esperanza” de los educadores. Con la motivación personal y social que la empresa educadora exige. Una gran lección que, en estos momentos en España debiera ser más conocida, especialmente en los centros académicos que con frecuencia nos hablan del “pasado, presente y futuro”, sin que apenas se tengan presente los valores y problemas de la educación misma.


Jesús López Medel
Premio Nacional de Literatura


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Publicado en EL DÍA S/C de Tenerife
DOMINGO 19 de Julio de 2015