Jesús López Medel

Académico

puerta

Las Diputaciones ante un Estado de Bienestar




La Teoría o la práctica del “Estado de Bienestar”, es un dato, o un fenómeno a-histórico. No es algo dogmático o que para su cualificación, bastaría una definición. Se ha dado en la Historia, y se seguirá manifestando o discutiendo en la Historia. Como recordamos en una conferencia coloquio en la Mesa de Burgos de Madrid, el propio Max Weber en “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, sitúa lo que el autor llama las “perlas del Estado del Bienestar”.

Esta introducción sirvió para la respuesta a un dialogante, en cuanto a una pregunta: ¿Cómo situar o no las ideas o proyectos de la supresión de las Diputaciones Provinciales? Con el tema, en estos momentos en España, es fuertemente político dentro de una reflexión del Estado de Bienestar, más o menos quiero reiterar, mis propias meditaciones, la respuesta.

Hay una evidencia de carácter legal, o más jurídica, aunque para un filósofo jurista puede implicar una posición más inmediata: su legalidad, a la vista de la posición que en la Constitución Española, tienen las Diputaciones. Sin la reforma propia y no solapada – es decir, por una mero o meros acuerdos política con alcance no ya de “legalidad”, y sobre todo legitimidad, porque la voluntad y soberanía del pueblo español – arts. 1 y 2, de la propia Constitución, lo impedirían pese a una forma eminentemente asamblearia.

En segundo lugar – y es también una consecuencia – está el aspecto histórico, fuese o no constituyente de las propias Instituciones que las Diputaciones han representado y pueden seguir representando en España, capaces de sobrevivir de una u otra denominación, a las formas más o menos policromadas de su denominación, en variedad de regímenes históricos, fuesen liberales, autoritarios, o más fuertemente democráticos.

En tercer lugar, se encuentra lo que llamaríamos el papel que el orden humano, o personal, en la comunidad local, prestan las Diputaciones, con la aproximación de servicios, las ayudas – con frecuencia en los templos, carreteras, etc. - para hacer la convivencia y la cercanía entre hombres y tierras de los pueblos, etc.

Y finalmente – por no alargar, habría un problema, o reflexión: desde el ángulo de una filosofía jurídico-política - las Diputaciones, dicho lo anterior, son verdaderas células intermedias, desde las familias – núcleo esencial – hasta el Estado. Cuando se habla del bienestar de éste, no puede desconocerse la misión y papel de la Diputación. Si se intenta desaparición, malo sería que se tratase de un revisionismo de los profesionales, para ser sustituido por “amigos – colegas de partido.


JESUS LOPEZ MEDEL
Premio Nacional de Literatura





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Publicado en: EL DÍA S/C de Tenerife
DOMINGO 13 de Marzo 2016