Jesús López Medel

Académico

puerta

¿El hecho religioso en España o el laicismo?




En algunos comentarios nuestros anteriores, nos referíamos al detallado del artículo 99 de la Constitución, con 5 párrafos, al que había de completar – esto se ha alegado – y la disposición transitoria octava, en sus párrafos 1 y 3. Pero la operatividad de tales preceptos sobre la renovación del Ejecutivo, se contemplaba en una disposición transitoria ordenada y previsible. Sin embargo, la situación y “transición española actual”, está revestida de los que Fernández Miranda, “Guionista de la Transición” – según se relata en una obra con ese título, escrita por su sobrino Juan – de las “trampas saduceas”, aplicadas al contexto español de entonces. Cuyo desenlace, hasta el momento en que escribimos nosotros – no es predecible.

Ya hicimos alguna acotación sobre la viabilidad o no del “Estado Federal” y del “Pacto Escolar”, frente a la escuela público-concertada – que habrá de ser objeto de reforma previa constitucional. Ahora, el título de estas líneas, quiere ser una reflexión o preaviso sobre el disimulado – o evidente – propósito de una laicidad soterrada abiertamente entre lo que llamaría el “Negro Negro”, que con cartas de póker se envían y reúnen los partidos socialistas, Ciudadanos – no tanto – y “Podemos”.

La jerarquía eclesiástica – recuerdo al Cardenal Cañizares y al Arzobispo de Madrid don Carlos Osoro– aunque esta cita es aquí limitada – dentro de su mandato apostólico, ya se han referido al contrapunto que se quiere poner al artículo de la Constitución, 3. (“Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y demás confesiones”, a costa de una confesión laicista que los grupos esperan negociar, para alcanzar su posición).

De hecho, a niveles más locales, ya se han visto los agravios, las prácticas, en algunos casos “delitos” frente al hecho religioso o en la sociedad española. Aquel precepto 16 está dentro del Título, Capítulo II – “Derecho y Libertades”. Por tanto, su modificación o reforma habrá de cumplir los requisitos del artículo 168 de la Constitución, con aprobación por los dos tercios de cada Cámara y la disolución inmediata de las Cortes, etc.

Por lo tanto, situar en la “negociación” o en el “pactismo” el cambio de criterio sobre el hecho religioso en España, sin reformar previamente la Constitución, constituiría una aberración. Desde luego, constituiría en todo caso, y asomaría ya el laicismo que se fomenta por otras vías. Aunque el resultado, fuese un despertar en la sociedad española, lo haría difícil.


JESUS LOPEZ MEDEL
Premio Nacional de Literatura




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Publicado en: EL DÍA S/C de Tenerife
DOMINGO 10 Abril de 2016