Jesús López Medel

Académico

puerta

Llamada preelectoral a los mayores



En la fase preelectoral en que nos encontramos, las escaramuzas, los llamamientos y los “enjuagues”, se ponen a la vista. Con sorpresas en cada instante. Un tanto lo fue la “recomendación” que hizo Felipe González, hacia Pedro Sánchez, sobre la jefatura del PSOE. Un Felipe, que ya no es de “camisa Azul” en sus años juveniles, ni el paladín uniformado como caballero de la Milicia Universitaria, ni siquiera el abogado laboralista, al que en una ocasión tuve oportunidad de “descubrir” en una vieja Magistratura de Trabajo de Sevilla. Ni los tiempos de sus “relaciones” con cierta parte de la Iglesia, como mi entrañable paisano y gran sacerdote José María Javierre destacaba.

Hago esta entrada sin ninguna observación crítica, sino como espejuela de cómo las cosas en política, cambian, y “se cambia”. Unas veces, para bien, otras para no tan bien. Y por eso traigo como tema central de estas líneas, el llamamiento que el P. Aguado, General de las Escuelas Pías, procedente de la provincia de Vasconia, acaba de lanzar en cuatro idiomas, a todos los escolapios: “Yo quiero ser un vaso nuevo. La ofrenda de la vida como culto espiritual agradable a Dios” (revista “Ephemerides Calasantianae”, enero 2015).

Tal salutación universal, a los escolapios que pululan por todo el mundo, especialmente en Africa, India e Hispanoamérica, parte de la experiencia reciente del P. Aguado, a raíz de su encuentro con la comunidad Calasanz, de Pamplona, dedicada a la atención de escolapios enfermos. Dos exprovinciales, algunos fundadores de colegios, el fundador de la Orden en Japón, personas que han dedicado toda su vida a construir misiones en múltiples países, personas que han gastado la vida día a día por amor al Orden, fieles a su vocación. Yo les contemplaba –escribe el P. Agudo— mientras cantaban, “toma mi vida, hazla de nuevo, yo quiero ser un vaso nuevo”. Y termina preguntándose: ¿Será posible vivir hasta el final…yo quiero vivir…o acabaré viviendo sin vigor y sin emoción?

Podría pensarse que esos términos son exclusivos de las llamadas sacerdotales. Los campos son distintos, pero no contrapuestos. La entrega de los electores para que seamos activistas políticos, en estas horas de España, estamos llamados a concienciar a los más jóvenes, no sólo por la fidelidad a unos principios, porque España se merece que no proliferen los mercaderes, los charlistas, los inexpertos que no han ejercido servicios al bien común; que se limitasen pedir el cambio, y no aplaudan a España como línea de flotación. Los electores tienen –tenemos— en nuestras manos, más o menos ancianas, la experiencia de la fidelidad, para “el vaso nuevo a construir y llenar”.


Jesús López Medel
Premio Nacional de Literatura


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Publicado en EL DÍA S/C de Tenerife
DOMINGO 10 de Mayo de 2015