Jesús López Medel

Académico

puerta

Fernando el Católico. Nivel internacional de su política



Pese a la conmemoración de los 500 años de la muerte de Fernando el Católico, no abundan recuerdos bibliográficos sobre el rey de Aragón y de Castilla. Puedo citar, como ejemplo, el dato de Javier Claver, en un diario nacional, donde se hacía la advertencia de la "la falacia y el olvido", sobre las cuales no puede construirse un futuro que, por el contrario, fue la estrategia natural de Fernando el Católico.

Ortega y Gasset, en sus obras completas, lo citó varias ocasiones, y le dedicó una extensa lección con el título "Tanto monta". De sus varias páginas se pueden sacar dos ideas claras. La primera es confirmarse el "maquiavelismo" de su política, que parte siempre de la realidad. En su caso, pese a las guerras en los diferentes territorios castellano-aragonés -también con Navarra, hasta su anexión con Aragón-, Portugal, Cataluña, o Francia, pudo llegar a ejercer una política internacional. Al fallecer el 23 de septiembre de 1516, es cuando brilla más claramente su política internacional.

Y la segunda idea deducible es la visión orteguiana, sobre el ejército, con su distinción del guerrero, el soldado y el militar, como nosotros, en la conferencia "Universidad, política y milicia en Ortega y Gasset", Universidad de La Laguna, 2005.

Hay para mí, como darocense nacido un día del Corpus Christi, otro hecho que enriquece la unión internacional, en el pensar y en el obrar, cuando los Reyes Católicos visitan varias veces -y está documentado- la ciudad aragonesa de Daroca, que fuera camino real de Cataluña-Zaragoza-Castilla y Madrid, en la que se custodiaban, y custodian, las seis formas consagradas convertidas en sangre. Milagro ocurrido en 1239 en Luchente (Valencia), cuando el capellán hubo de interrumpir la misa, para la Comunión de los seis capitanes de las tropas de los Tercios de Teruel, Daroca y Calatayud. La respuesta de los Reyes Católicos, al igual que hiciera el Papa Urbano IV, en Orvieto, fue mandar construir, sobre la mezquita románica, una nueva basílica, y hacer un crucero imitando las columnas salomónicas del Vaticano. A la derecha de la Santa Capilla, en piedra labrada, aparecen el Yugo y las Flechas, como testimonio.

Ahora bien, en su tiempo y en el nuestro, se dan notables diferencias, que aquí no vamos a describir, pero que sí es bueno recordar: la liberación de España y Europa de los sarracenos, que nos trajo la unidad, lo que contrasta con el momento actual de un terrorismo islamista. Y se sugiere cómo conquistar Jerusalén. El camino estaba en el descubrimiento y ocupación de las Canarias.


JESUS LOPEZ MEDEL
Premio Nacional de Literatura




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Publicado en: EL DÍA S/C de Tenerife
DOMINGO 12 de Junio de 2016