Jesús López Medel

Académico

puerta

RECUERDO DE LA MILICIA UNIVERSITARIA



Históricamente, con una visión de futuro, se planteaba cómo complementar los cuadros de Oficiales del Ejército, como universitarios, al tiempo que se facilitase a ellos el cumplimiento del servicio militar. Más atrás, podría estar aquella visión del hombre, mitad monje, mitad soldado. Se partía de una experiencia de los Oficiales Provisionales en la Guerra Civil Española, ya licenciados. Con su vuelta a la Paz, o a sus oposiciones. Se estaba además en plena conflagración de la II Guerra Mundial, 1943-45, apenas estrenadas las Cortes y la Ley Universitaria, en cuyo texto aparece como un servicio. Está cerca el desembarco de Normandía y la entrada en 1944, triunfal en París. Es verdad que entre los primeros de Dunkerque, y en París, hay “voluntarios” procedentes del Ejército Republicano. A los que se les promete otra parecida entrada en Madrid. Pero, pronto, los aliados pensarán otra cosa. Y aunque se producía una pequeña “guerra interior” – los maquis -, el Ejército Español habría de prepararse. En la zona de Teruel, por ejemplo, por la parte de Cantavieja, solían situarse algunas unidades, cuyas secciones, normalmente, habían de estar al mando de Oficiales de I.P.S.

No fue, pues, el gesto de entusiasmo juvenil, postbélico. Aunque es verdad que el sentido de la Patria, en la posguerra española, era connatural. Los que ya somos abuelos – aquella generación de fusil de palo – rebosábamos por los cuatro costados la esperanza, la ilusión y la necesidad de la Paz. En cada lugar, sentimos o vivimos la Guerra – Cruzada o Cruzada – Guerra. Sólo con un amor tremendo a la Patria, y a todos los españoles, se podría presentir un futuro. Más allá de las ideologías. Y aún de los políticos. Fuimos a los Campamentos de Asturias, de Montejaque, de Montelarreina, de Montseny… con sacrificio – en los primeros años, a cuestas con – las propias maletas y haciendo materialmente el campus castrense. La estrella ilusionada que, en Aragón, nos hacía codear con los cadetes de la General. Y sobre todo, conocer a los hombres de toda España, analfabetos o no.

Cuando una sociedad proscribe los valores, le da como “vergüenza” de aquellas instituciones, o realidades que procuraron tenerlos. Es un vacío, muy grande, para nuestros jóvenes de hoy. Que apenas pueden tener la dicha de disponer de esa gracia – la de un gran amor a la Patria – con la ilusión de servirla, sin romper los estudios, a través de la “Milicia”, adjetivada como “Universitaria”. Es de esperar que la relación y cooperación entre Ejército y Universidad se continúe, aunque sea como mínimo por mantener la conciencia del Ejército en la Sociedad.


JESUS LOPEZ MEDEL
Consejero Togado del Ejército del Aire




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Publicado en: EL DÍA S/C de Tenerife
DOMINGO 26 de Junio de 2016