Jesús López Medel

Académico

puerta

Recuerdo de Francisco Vives (1926 - 2016)



Pocas veces, como con ocasión de la necrológica que Miguel Tauler le dedicó, en ABC del día 5 de julio, a mi compañero de curso de Zaragoza don Francisco Vives, he sentido la impresión de haber conocido de cerca a un santo. Era navarro y durante la etapa en el curso de la Facultad de Derecho, 1944-45, se le veía como universitario muy formal. Dado a los demás, sin estridencias. Ni menos externamente, con su vocación sacerdotal, por aquellos años ya adelantados, como ocurrió con otros compañeros, como Gracia Gimeno, que fueron sacerdotes. Sereno y estudiante, gran compañero de las tiendas de campaña en el campamento de la Milicia Universitaria de Montseny.

Al terminar la carrera de Derecho, marchó a Roma y estudió Teología. Ya le perdí de vista, pero tuve noticias de su doctorado en Derecho Canónico. Y luego siguieron en pasos del fundador del Opus Dei, don Álvaro del Portillo y don Javier Echevarría. Con mi esposa le vi en Roma, en los espacios vitales de las mujeres de la Prelatura. Siempre me recibió como amigo y compañero de la Universidad de Zaragoza, y entregado a los demás, cosa que siempre hizo.

Acompañó con frecuencia al Papa Juan Pablo II. Con gran fidelidad a Dios y a sus compañeros, fuéramos o no de la Obra, porque los veía como hijos de Dios. En Madrid, le llamé varias veces, pero advertimos su enfermedad que le llevaba a la Clínica de la Universidad de Navarra, en la que falleció dejando un paso de santidad.

En estas líneas, sobre este navarro, que estudió y pasó por Aragón, he querido refrendar esa sensación que siempre tuve de él: la santidad. Dios le premiará a buen seguro. Pero de momento, nos ha dejado esa sensación de esperanza silenciosa.


JESUS LOPEZ MEDEL
Premio Nacional de Literatrura




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Publicado en: EL DÍA S/C de Tenerife
DOMINGO 24 de Julio de 2016