Jesús López Medel

Académico

puerta

EDUCACION Y CIUDADANIA, ¿Y DESPUES?



Hace ya años, al inagurar el curso en Zaragoza, de la Asociación Aragonesa de Juristas, con una conferencia sobre “La Logse, o el miedo a la libertad”, ya anticipamos que la primera ley socialista cerraba entonces el triángulo normativo –con la Lode y la LRU--, de una regulación gradual y progresiva, que sirviera de pretexto de la extensión escolar, la igualdad y la reestructuración, y para monopolizar el sector educativo, en lo que tiene de iniciativa social. Y proyectando, desde el Estado, un solo modelo educativo, capaz, con una determinada ideología, de asentar el cambio de “su” modelo de sociedad.

La Logse parecía prever un alumno aprendiz, instruyéndole para “estar”, “vivir”, “ganar”, o “producir”, pero no para “ser”. La escuela comprensiva, flexible y no rígida, propia de los años 70, justificada entonces por la lucha contra el analfabetismo y la escolarización, se había quedado en un mito. Además de la escolarización masiva, o el decrecimiento de la natalidad, se busca una escuela competitiva, creadora, formativa para el logro de un ser hombre y hacer frente a los cambios sociales y técnicos.

Se superó en la Ley Wert, una buena parte de las orientaciones educativas anteriores. Pero ante la situación actual, no sólo de corrupción, y del panorama de los partidos políticos de todo signo, no se ve por ningún parte, la reflexión del impacto de la educación para la ciudadanía en los comportamientos actuales, tanto institucionales como familiares y pedagógicos.

Por otro lado, el carácter residual del área ético-religiosa, es muestra también de un miedo a la libertad, en tanto que desprecia, o arrincona, esa dimensión que, por ser natural, como la religiosa, lo es también de la educación misma. Esta no puede hacerse a espaldas de las opciones familiares. El clasismo empezó a reaparecer, como un contrasentido a la pretendida igualdad, y se está produciendo “un imposible pedagógico”, que volverá a poner aún más de relieve la dicotomía entre escuelas estatales, y escuelas privadas costosas que pongan precio a su libertad.

La alternativa implicará nuevos esfuerzos y sacrificios a las escuelas populares cristianas y concertadas, cuya demanda sigue siendo creciente. La oportunidad histórica de una reforma educativa equilibrada y necesaria, se habrá perdido, pese al cúmulo de energías que a nivel de centros, profesores y familias ha representado. Este es el modesto aviso para aquellos educadores y jóvenes votantes, ante la inflación del grupo “Podemos”, que llevará más lejos los efectos catastróficos de la educación para la ciudadanía. Porque las líneas sofisticadamente marxistas de dicho partido pudiera ser a medio plazo ruinosas.


JESUS LOPEZ MEDEL
Autor de “Emergencia de la educación
en la sociedad contemporánea”.




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Publicado en: EL DÍA S/C de Tenerife
DOMINGO, 29 DE ENERO DE 2017