Jesús López Medel

Académico

puerta

De Daroca al Cielo


INMEMORIAN


Jesús López Medel nació el 16 de Junio de 1927 en Daroca y falleció en Madrid el 19 de febrero de 2018, Fue un regalo de la Providencia para su familia y quienes le trataron. Doctor en Derecho, profesor. Premio Nacional de Literatura, registrador, general jurídico del Aire, presidente del Sindicato de Enseñanza, brillante jurista. humanista y abuelo de 22 nietos. Pero su bondad supera todo lo que hizo. Fue profundamente creyente, religioso y coherente con su fe

De vida polifacética. Fue juriclico del Aire. Premio Nacional de Literatura y presidió el Sindicato de Enseñanza

NO estoy seguro si el Cielo existe, pero Daroca, sin duda. Era el paraíso emocional para él. Allí en el sur de Zaragoza. próximo al bajo Aragón. nació Jesús López Medel. Muy marcado por haber visto la luz en esa ciudad soleada por historia y particular mente el misterio de los Corporales. hostias consagradas convertidas en sangre y que son precedentes de la fiesta del Corpus.

En esos jueves festivos, con un sol reluciente, acudía siempre para llevar la gran bandera en procesión. Con orgullo de su pueblo, de su origen humilde que jamás olvidaría. Su padre cartero rural. Siempre adelante con becas y esfuerzo. Monaguillo a las siete de la mañaana para conseguir que le dieron comida. Su vinculación eterna a los escolapios, Zaragoza y el Colegio Mayor Cerbuna. donde creó una excelente revista literaria.

En la sociedad contemporánea se ha producido un fenómeno de secularización que ha supuesto a su vez, un deterioro de reservas morales. Eso es indudable. ¿En dónde y cómo recuperar, o recomponer, esas vigencias, que al debilitarse, es decir, al pulverizarse las defensas morales en la sociedad, como las defensas biológicas y sanitarias en el ser humano ante la enfermedad, están facilitando la autodestrucción de tejidos sociales –la drogadicción, el terrorismo, el hambre, la delincuencia, la despersonalización, la corrupción, el aborto— y por tanto desvitalizar a la propia sociedad?

Ya apuntamos a escuela-familia. También, siguiendo el discurso tomista, se podría decir que hace falta, para la educación misma, un mínimo vital, incluso económico, para la práctica de la virtud educadora (profesores, alumnos y padres).

No cabe en todo caso, sino un camino, desde el punto de vista educador: la contemplación de la dimensión religiosa como dimensión natural misma, esencial, a la educación misma. Cómo y de qué manera se llega a reconocer y sobre todo, a practicar esa dimensión religiosa en la escuela, es un largo tema que, por ejemplo, Giovanni Gozzer desarrolló hace tiempo en una obra significativa, “La hora de la religión”, y que nosotros abordamos en el libro “Enseñanza de la religión en una sociedad democrática”, Zaragoza, 1989.

La raíz de los planteamientos éticos en la sociedad contemporánea, especialmente incluso los de tipo técnico o económico, pueden estribar en el análisis, reflexión y respuesta a este tema, permanente, de la dimensión religiosa de toda educación, que es tanto como decir, dimensión ética de la educación misma. Cualesquiera sean las constituciones políticas, o los sistemas pedagógicos, o las confesiones religiosas, antes o después, de los problemas de la sociedad, están los de la familia y juventud. Podríamos traer aquí, como documento, el elaborado por la Sagrada Congregación para la Educación Católica, Roma 1988, titulado “Dimensión religiosa de la educación en la escuela católica”. Se dice, y bien, que “toda verdad de fe es generadora de educación y vida”. Y eso es lo que necesita la sociedad contemporánea: afecto, respeto, gratitud, amabilidad, bondad, justicia, servicio, ejemplo, eso que está en la familia, y que en la escuela se cultiva, frente a la rebelión o el odio, o la insolidaridad.

Todo lo dicho es válido en esencia para cualquier posicionamiento pedagógico social. Para un educador cristiano, es más evidente.